CANELA FINA

Carlos E. Bilbao, 1949. Escritor. Me gusta la naturaleza; escribo sobre educación, sociedad, familia, política y literatura.

06 octubre 2009

POR QUÉ EL MATRIMONIO ES UN BIEN PARA LA SOCIEDAD

Fuente: Family Edge
Fecha: 30 Septiembre 2009


El matrimonio es más beneficioso para los miembros de la pareja, para los hijos y para la sociedad que las otras formas de convivencia. Eso es lo que pretende mostrar un folleto recién publicado en Nueva Zelanda por la National Marriage Coalition, promovida por organizaciones familiares del país y con colaboración de otras de la vecina Australia, informa Carolyn Moynihan en Family Edge. Con datos tomados de decenas de estudios, de elaboración nacional o extranjeros, muestra que los matrimonios y sus hijos tienen, por término medio, más salud, mayor bienestar y menos problemas que las parejas de hecho, las divorciadas o las familias recompuestas.

“Esta publicación tiene 146 referencias a investigaciones, incluidas algunas hechas en Nueva Zelanda, y muestra sólidos indicios de que el matrimonio es más que una relación sentimental privada”, dice Bob McCoskrie, director de Family First NZ, una de las organizaciones promotoras. El matrimonio, añade, “es un bien social, y hemos de idear políticas, leyes y fórmulas de asistencia familiar y comunitaria para fortalecer a los matrimonios. El debilitamiento del matrimonio es uno de problemas sociales más importantes a los que nos enfrentamos”.

El folleto condensa en poco más de veinte páginas, ilustradas con fotografías, las 21 razones, es decir, conclusiones extraídas de estudios sociológicos. Por ejemplo, el matrimonio está asociado a una menor tasa de pobreza de madres e hijos. Entre los hijos de divorciados hay más fracaso escolar. Las parejas casadas y sus hijos presentan menor índice de alcoholismo y drogadicción, así como de trastornos mentales. La violencia doméstica es mucho más frecuente en parejas de hecho, como también los malos tratos a niños que no viven con su padre y su madre casados.

La Coalición destaca esas conclusiones, entre otros motivos porque, dice, el gobierno no tiene en cuenta el factor matrimonio al abordar problemas como los hogares afectados por pobreza o la violencia doméstica. Y eso es dejar de lado una principal fuente de soluciones.

El año pasado Family First NZ publicó otro informe sobre la contribución económica de los matrimonios a la sociedad, que a la vez destacaba la penalización fiscal que sufren las parejas casadas en Nueva Zelanda. En cambio, estimaba el coste social de la desintegración familiar (por sus repercusiones en los índices de pobreza, fracaso escolar, morbilidad...) en alrededor de mil millones de dólares anuales.

El folleto adapta otro publicado en 2002 por el Institute for American Values de Estados Unidos (cfr. Aceprensa 17-07-2002), de la que apareció una segunda edición ampliada tres años más tarde.

17 agosto 2009

ESCUELAS PRIVADAS PARA NIÑOS POBRES

En distintos países en desarrollo, las escuelas preferidas de los pobres no son las públicas, sino otras surgidas por iniciativa social, que pese a no ser gratuitas y tener menos recursos, dan mejor enseñanza.

Fuente: City Journal
Fecha: 3 Julio 2009

James Tooley, profesor de la Universidad de Newcastle, fue enviado a la India por el Banco Mundial para realizar una investigación sobre la enseñanza privada en países en desarrollo. Allí Tooley percibió un fenómeno peculiar: también en las zonas más marginales y deprimidas existían escuelas privadas, creadas por pobres y dirigidas a estudiantes pobres.

Las escuelas que descubrió en las barriadas de Hyderabad están ubicadas en locales semirruinosos o en mal estado de conservación. Sin embargo, la enseñanza impartida y el compromiso de los profesores parecen suplir esas deficiencias. En la mayoría de los casos, las familias pagan un dólar o dos por niño al mes, suma insuficiente para sufragar los gastos, pero considerable teniendo en cuenta el nivel de vida de esas zonas y la posibilidad de enviar a sus hijos a escuelas públicas gratuitas. Muchos de ellos confesaron a Tooley que, aunque estas últimas tienen mejores instalaciones, los profesores no se toman su trabajo en serio y faltan a clase a menudo.

Como en la India, el fenómeno de escuelas privadas para estudiantes se repite en otras zonas del mundo: Nigeria, Kenia, China… y forma algo así como un “mercado negro educativo”, a juicio de Tooley. Durante diez años, este profesor ha viajado por distintos países para conocer de cerca el funcionamiento de esa red escolar alternativa. Con la información recopilada ha elaborado un libro, The Beautiful Tree: A Personal Journey Into How the World’s Poorest People Are Educating Themselves (Cato Institute, 268 págs.), que ha sido reseñado por Liam Julian en City Journal (19-06-2009).

Se trata de experiencias educativas que surgen en las zonas más pobres de las ciudades y que no cuentan con reconocimiento oficial; en muchos casos, las autoridades no saben de su existencia. Pero están proliferando y alcanzado logros importantes. Ofrecen a las familias la oportunidad de una educación adecuada a sus posibilidades económicas. Además, no es raro que ofrezcan becas para huérfanos o familias sin ningún tipo de recursos; Tooley sostiene, por ejemplo, que uno de cada cinco estudiantes que frecuentan estas escuelas en Hyderabad cuenta con algún tipo de ayuda.

Mejores resultados que la enseñanza pública

En el ensayo se dan a conocer los datos de algunas investigaciones que certifican la buena calidad de la enseñanza que se imparte en tales colegios. Se realizaron exámenes a 24.000 alumnos de escuelas públicas, privadas reconocidas o privadas para estudiantes sin recursos en todos los países mencionados, con el fin de comparar su nivel de conocimientos. En Delhi, mientras que los alumnos de las escuelas públicas alcanzaron en matemáticas una nota media de 24,4, los de las privadas reconocidas llegaron a 43,9, y muy cerca de ellas se situaban los alumnos de los centros educativos sin reconocimiento, con 42,1.

También en Nigeria, Ghana y China las escuelas informales superan con creces a las escuelas públicas. Además, las clases son más pequeñas –de 20 a 25 alumnos– y los profesores son puntuales y más entregados a su trabajo, salvo en el caso de China, donde la dedicación de los docentes es similar en todas las instituciones estudiadas.

En cualquier caso, la intención de Tooley es invitar a la reflexión sobre las ayudas a la educación en los países pobres y poner en cuestión algunos presupuestos comunes en materia de promoción del desarrollo. Durante años se ha pensado que la clave era financiar la enseñanza pública en los países pobres; pero las ayudas exteriores no han logrado levantarla a un nivel satisfactorio. Valdría la pena apoyar las escuelas informales para pobres, que tienen más éxito.

10 junio 2009

EDUCACIÓN PARA LA CIUDADANÍA

Tuve yo un alumno, en el antiguo BUP y COU, muy brillante, con sobresalientes en casi todas las asignaturas. Hizo las oposiciones a judicaturas y fiscalías. Iba muy bien preparado, según su preparador. Le suspendieron la primera vez. Bueno, parecía lógico: siendo la primera… Pero lo mismo sucedió en la segunda y tercera ocasión. Se desanimó y se puso a trabajar como abogado; le van las cosas muy bien. Era una persona con mucho sentido común y capacidad de discernimiento; laborioso e inteligente, excelente orador. Todas estas cualidades le han servido para convertirse en un buen abogado; y posiblemente hubiera sido un notable juez, pero las inexorables oposiciones, en las que te juegas todo a una carta, se lo impidieron.
Siempre he pensado: ¿cómo aprende un juez a ser juez? También me lo he planteado en otras profesiones. Pero en el caso que no ocupa: ¿cómo? Yo creo que la respuesta está en “patos al agua”; el que tenga mayor instinto progresará en la carrera judicial, entendiendo por instinto, cualidades profesionales y carácter, que le posibilitan desempeñar su trabajo con brillantez.
Por eso me he llevado una decepción con la resolución o sentencia (no sé cuál es el término adecuado) del Tribunal Supremo sobre la Objeción de Conciencia respecto a la asignatura Educación para la Ciudadanía. Me ha parecido un no querer “mojarse”, una ley eslalon, en la que de primeras se niega el derecho a la objeción para después admitirlo de tapadillo, diciendo que hay que cambiar algunos de los contenidos de los programas y que a eso sí tienen derecho los padres, los cuales quedan a los pies de los caballos.

29 mayo 2009

¿SABÍAS QUE...?

¿Sabes que el 25 % de los enfermos de Sida (VIH), son atendidos por la Iglesia Católica a través de hospitales, centros de salud, dispensarios…? La Iglesia siempre está con los pobres y con los enfermos.
¿Sabes que el texto exacto de las palabras del Papa Benedicto XVI en el viaje de avión a Camerún, ante los periodistas es:
“Pregunta del periodista: -Santidad, entre los muchos males que afligen a África, está en particular el de la difusión del Sida. La postura de la Iglesia católica sobre el modo de luchar contra él es considerada a menudo no realista ni eficaz. ¿Usted afrontará este tema, durante el viaje? Querido Santo Padre, ¿le sería posible responder en francés a esta pregunta?
Papa: -Yo diría lo contrario: pienso que la realidad más eficiente, más presente en el frente de la lucha contra el Sida es precisamente la Iglesia católica, con sus movimientos, con sus diversas realidades. Pienso en la comunidad de San Egidio que hace tanto, visible e invisiblemente, en la lucha contra el Sida, en los Camilos, en todas las monjas que están a disposición de los enfermos... Diría que no se puede superar el problema del Sida sólo con eslóganes publicitarios. Si no está el alma, si no se ayuda a los africanos, no se puede solucionar este flagelo sólo distribuyendo profilácticos: al contrario, existe el riesgo de aumentar el problema. La solución puede encontrarse sólo en un doble empeño: el primero, una humanización de la sexualidad, es decir, una renovación espiritual y humano que traiga consigo una nueva forma de comportarse uno con el otro, y segundo, una verdadera amistad también y sobre todo hacia las personas que sufren, la disponibilidad incluso con sacrificios, con renuncias personales, a estar con los que
sufren.
¿Sabes lo que dice el Director del Centro de Estudios de Población y Desarrollo de la Escuela de Salud Pública de Harvard, Edgard C. Green, referido al texto escrito más arriba:
“Soy un liberal en temas sociales y para mí es difícil admitirlo, pero el Papa realmente tiene razón. Las pruebas que tenemos demuestran que en África los preservativos no funcionan como método para reducir la tasa de infección por VIH (SIDA).”
¿Sabes que en Uganda la tasa del SIDA era en 1990 de un 20% y actualmente está entre el 6 y el 7%? ¿Qué pasó en esos 18 años? Se utilizó la llamada Estrategia ABC, que quiere decir: Abstain, Be faithful, Condomise); es decir: abstinencia, fidelidad y condón. Saca tú mismo las consecuencias. Pero el preservativo, estaba en tercer lugar; lo primero es la abstinencia y luego la fidelidad a la pareja, evitando la promiscuidad.
¿Sabes que el nivel de vida no modifica la expansión de la pandemia; en Washington D.C. el número de infectados creció entre 2006-2007 en un 22%?
¿Sabes que el 6,5 % de los varones de raza africana en la capital de los Estado Unidos, son seropositivos al VIH? ¿Y sabes también que en Washington D.C. se repartieron 1,5 millones de condones? El mayor uso del condón no disminuye el contagio, porque se utiliza más la relación sexual plural, y el crecimiento del SIDA se dispara.

06 mayo 2009

¿POR QUÉ EL PAÍS RECONOCE EL FRACASO ES COLAR Y LOS MOTIVOS Y NO QUIERE DECIR LOS MEDIOS?

Reproducimos a continuación un editorial del diario EL PAIS sobre educación, en el que acierta en el diagnóstico pero no se atreve a defender la educación diferenciada por cuestiones ideológicas.
El fracaso escolar, ¿cuestión de sexo?
El elevado descalabro educativo español (30,8%) es un asunto masculino - Las alumnas obtienen un rendimiento superior
JOSÉ LUIS BARBERÍA 12/04/2009
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Más del 80% de los alumnos conflictivos suelen ser chicos, según unos estudios
En la educación, el sexo débil es claramente el masculino
El 36% de los muchachos salen del sistema escolar sin terminar la ESO
Ellas se siguen mostrando reticentes ante las carreras científicas
La variable de género ha sido poco utilizada en la estadística oficial
El porcentaje de licenciaturas logrado por las mujeres ronda ya el 61%
Los chico estudian una media de tres horas semanales, las chicas ocho
Los varones repetidores (49%) casi doblan a las féminas (26%)
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"Tenemos un problema muy serio con los chicos", resume el profesor Antonio Matamala, tras descomponer, para el periodista, la fórmula en la que se sustenta nuestro modelo educativo: "Dos medidas de comprensión lectora, dos de atención en clase y dos de esfuerzo personal". A juicio de este pedagogo, director de Bachillerato del colegio Liceo Europeo de Madrid, el problema es que buena parte de los alumnos varones se muestran incapaces de cumplir con esas exigencias mínimas. Se mire como se mire: por cursos y ciclos académicos, por autonomías o redes de titularidad pública o privada, resulta ya innegable que las alumnas obtienen un rendimiento sustancialmente superior al de los chicos a lo largo de todo el sistema educativo. Es una noticia incómoda, incluso, excéntrica, pero tan persistente que ha acabado por romper el pudoroso corsé de la corrección política.
Reconozcámoslo abiertamente: el desastre del elevado fracaso educativo español (30,8% en 2006) y el abandono escolar temprano son un asunto esencialmente masculino. Sin la abultada contribución de los varones a ese descalabro, en el que la inmigración contribuye sólo en una porción mínima, las alumnas españolas no estarían muy por debajo de la media educativa de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), establecida en el Informe PISA. Y lo que tenemos, en la antesala de la sociedad del conocimiento, es que más del 36% de los muchachos y el 25% de las chicas salen del sistema escolar sin ni siquiera haber cubierto la Enseñanza Secundaria Obligatoria (ESO); jóvenes con una formación académica mínima y ni oficio, ni beneficio. El objetivo comunitario de reducir el fracaso escolar al 15,5% en 2010 se ha convertido para España en una amarga quimera.
¿Vamos a un modelo de pareja común en la que el varón es manifiestamente más iletrado que la mujer? Porque en la educación, el sexo débil es claramente el masculino. "Hay chavalas con una capacidad impresionante; sacan unas notas excelentes, hacen montones de extraescolares: ballet, deporte, piano, militan en una ONG y encima, ayudan en su casa", se admira Matamala. Las chicas lo hacen ya mejor en los primeros años de escolarización y ese rendimiento diferencial superior se mantiene, con altibajos, a lo largo del recorrido educativo hasta desembocar en la Universidad. En los últimos años, el porcentaje de licenciaturas universitarias conseguido por las mujeres se sitúa en torno al 61%. Y eso, pese a que las chicas continúan estando más retrasadas en las asignaturas de matemáticas y física y que, por lo mismo, siguen mostrándose reticentes ante las carreras científico-técnicas. La directora del Instituto de la Mujer, Rosa Perís, achaca a razones culturales esa pobre representación femenina, cercana al 30%.
"Las carreras técnicas les dan miedo porque ellas son muy prácticas y buscan salidas profesionales más compatibles con el proyecto de fundar una familia, tener hijos...", explica, a su vez, el profesor de la Universidad Complutense de Madrid, Antonio García Martínez. Según eso, el estancamiento en el número de catedráticas y de personal docente femenino universitario (36,1%) y la falta de correspondencia entre la superior formación de las mujeres y su lugar en el mercado laboral tiene que ver con su voluntad de procrear, una suerte de "mandato de género" que trunca, a menudo, trayectorias profesionales brillantes. La discusión está en si el denominado "techo de cristal" (expresión que designa los obstáculos supuestamente invisibles que impiden a las mujeres ocupar puestos de responsabilidad para los que están preparadas) depende sólo de factores culturales o influyen también elementos biológicos. En cualquier caso, la conciliación entre la vida laboral y familiar se revela como una necesidad urgente, puesto que ningún país -no, desde luego, España-, puede permitirse el lujo de prescindir de la riqueza potencial que conlleva la formación de las mujeres.
La variable de género ha sido poco utilizada en la investigación estadística oficial, aunque pocos directores de centros de enseñanza dudan, a estas alturas, de la significación de las diferencias entre el comportamiento educativo masculino y femenino. A falta de datos oficiales y sin pretensiones científicas mayores, algunos pedagogos han optado por confeccionar sus particulares estadísticas para poder calibrar el alcance del fenómeno, siquiera en el plano doméstico. La de Matamala, que cubre los cuatro cursos de la ESO y los dos de Bachillerato, muestra que en los seis ejercicios académicos el número de varones suspendidos en más de tres asignaturas superó siempre al de las chicas. Los propios estudios del Ministerio de Educación establecen que entre los estudiantes que acaban la ESO el porcentaje de varones repetidores (49%) dobla, prácticamente, al de las mujeres (26%).
Pero es que, además, los premios extraordinarios por rendimiento académico o esfuerzo personal pertenecen a las mujeres de forma tan abrumadora que, en algunos centros, se priman los méritos masculinos para evitar que los varones se sientan convidados de piedra en la fiesta. En la práctica, la "discriminación positiva" lleva tiempo ejerciéndose en determinadas universidades privadas que buscan asegurar un cierto equilibrio de matrículas masculinas y femeninas. "Sé de una universidad, cuyo nombre no diré, en el que las mujeres necesitan medio punto más de nota media para poder ser admitidas", indica un profesor. Aunque, por lo general, las diferencias se recortan en el Bachillerato -en la etapa en la que los asuntos amorosos ocupan buena parte del universo mental femenino y los chicos reaccionan con una mejor disposición para el estudio-, el retraso no termina nunca de enjugarse totalmente a efectos de la mayoría estadística. De hecho, el reparto más equitativo de los suspensos no permite recuperar todo lo perdido, ni deshacer la ventajosa posición que ocupan las mujeres en la franja de los sobresalientes y notables. El porcentaje de chicas que se gradúan en la enseñanza posobligatoria (Bachillerato, en la rama académica) supera en 12 puntos al de los hombres. El 58,25 % de los alumnos que se matricularon en la Universidad en 2007 fueron mujeres.
¿Qué está pasando para que este fenómeno, generalizado dentro del mundo desarrollado, se produzca en nuestro país de forma bastante más acusada? Aceptado que el nivel de inteligencia es igual entre los sexos y que la escuela tiene vocación igualitaria (a diferencia en, muchos casos, de la familia y del mercado de trabajo) las explicaciones se centran, sobre todo, en la más temprana maduración psíquica y física de las mujeres. "No se puede generalizar, pero a ciertas edades, las chicas son más espabiladas", sostiene Dolores Villalba, directora de un colegio público de Primaria en Vallecas (Madrid). "Maduran antes, son más constantes y estudiosas", apunta, a su vez, Juan José Nieto, director de un instituto de Secundaria.
Encuestas llevadas a cabo en una serie de institutos muestran que en la ESO y el Bachillerato los chicos estudian una media de tres horas semanales, mientras que las chicas dedican a esa tarea alrededor de ocho. A la vista de estos datos, está claro que demasiados niños pasan demasiado tiempo con los videojuegos y matan las horas ante el televisor en lugar de hacer sus deberes y también que las chicas trabajan y se esfuerzan más. "Ellas son más aplicadas porque también son más conscientes de la importancia de la educación. Hay que tener en cuenta que en los niveles de formación bajo la tasa de paro femenino es muy superior", subraya la directora del Instituto de la Mujer. También se implican más en la clase. "De ocho manos que se levantan para formular una pregunta académica, siete son chicas", comenta Matamala.
Y eso, por no hablar del comportamiento masculino en esas edades en las que la testosterona desbocada causa estragos. Los estudios del colegio Montessori y la experiencia de otros centros muestran que más del 80% de los alumnos conflictivos suelen ser chicos. Ellos acaparan los partes de incidencia y las expulsiones, protagonizan la gran mayoría de los actos de indisciplina y las agresiones. En contraste con esa característica física, algunos pedagogos detectan entre las chicas una "agresividad psicológica alta" de efecto igualmente pernicioso. La expresión "son un horror", referida a los niños, más indisciplinados, desordenados, inconstantes, se escucha, sobre todo, en Primaria de boca de un profesorado abrumadoramente femenino. De ahí, que, especialistas como el propio Matamala, propugnen reequilibrar la composición por sexos del profesorado. "Hay profesoras que como no logran entender los comportamientos de los niños varones corren el riesgo de incurrir en falta de empatía", señala.
Lo que parece claro es que el dominio temprano de la lectura y la escritura -de acuerdo con una serie de informes, en estas materias, las mujeres llegan a acumular una ventaja de hasta año y medio-, contribuye poderosamente al mejor rendimiento continuado. Según el Informe PISA 2006, las alumnas españolas aventajan en 35 puntos a los chicos en el área de escritura, lengua y comprensión lectora, frente a los nueve puntos de retraso que arrastran en matemáticas.
"Nuestro sistema educativo está en crisis, sobre todo, porque aplicamos la misma metodología a chicos y chicas sin tener en cuenta sus notables diferencias biológicas, el dimorfismo cerebral que explica sus distintos comportamientos", sostiene la profesora de derecho administrativo de la Universidad Carlos III, de Madrid, María Calvo Charro, autora de numerosos trabajos sobre la educación. A su juicio, "las chicas se adaptan mejor al sistema gracias a su precocidad en el habla y la escritura, mientras que los chicos adquieren mayor facilidad para el pensamiento lógico matemático y el razonamiento abstracto".
Madre de dos chicas y dos chicos y presidenta en España de la Asociación Europea para la Educación Diferenciada, Calvo Charro sostiene que la educación mixta de aplicación metodológica común ha dejado de tener sentido, a la luz de la experiencia y de los actuales conocimientos científicos.
"Hay múltiples y crecientes ejemplos en Estados Unidos, Australia y Europa que demuestran", subraya, "que aplicar a los chicos y chicas metodologías y ritmos diferentes contribuye a mejorar sus rendimientos escolares. En la educación diferenciada o especializada por sexos como le llamamos, las muchachas están más centradas y tranquilas, menos pendientes de los chicos". Asegura que ellas mejoran en matemáticas y física y los chavales, que, a su juicio, precisan un ambiente más competitivo y disciplinado, progresan en lenguaje. "Veo ventajas y ningún inconveniente. No es una cosa de la derechona, no se trata de volver a segregar a los sexos; es una cuestión de eficacia, chicos y chicas pueden seguir conviviendo en la escuela y compartiendo otras clases", aclara.
Pese a todo, su propuesta escandaliza a buena parte de la comunidad educativa. "La coeducación es, en sí misma, un valor que facilita la convivencia en igualdad. Hay que tener en cuenta que la educación no es solo la transmisión de conocimientos", destaca Carmen Vieites, de UGT y promotora del proyecto Sindicadas. Educando en Igualdad. "No creo que separar a los alumnos por sexo resuelva las cosas", comenta Ana María Savaté, directora de la Oficina de Igualdad de Género de la Complutense de Madrid. Tampoco a Matamala le parece una buena idea. Al igual que otros especialistas, opina que los políticos, los padres y el conjunto de la sociedad debe tomarse en serio que la educación es una tarea de todos y que hay que combatir el modelo de sociedad consumista que alimenta el deseo y, por lo mismo, la frustración.
Piensa que los palos que bloquean la rueda del sistema educativo son también el bombardeo televisivo de la violencia, el abandono de valores como el esfuerzo y el machismo todavía latente en tantos hogares españoles. La pregunta sigue siendo: "¿Qué hacer?". Pero la única respuesta unánime es que habrá que hacer lo imposible para reducir la calamidad del desastre escolar -esa grieta de género-, y para que nuestro país no pierda pie en el camino hacia la sociedad del
conocimiento.